El resultado es un tridente narrativo que juega con la forma y el tiempo, permitiendo que la tensión dramática natural de la persecusión a Malarek encaje con las nefastas experiencias de Léger en el sistema judicial criminal.
Es una obra que destaca por su sutileza. Narra un drama significativo que se desglosa, de manera cuidadosa, en diversos relatos menores, cada uno con su propia carga emocional.
Lo que falta en la obra de Boom es una exploración más profunda sobre la vida de Shakur. No se abordan las pasiones y demonios que lo guiaron, ni se presenta un retrato claro de lo que lo definía como artista.
Trabajando con muy pocos recursos, el director crea un universo épico colorido y salvaje repleto de paisajes extraterrestres, con unos diseños llenos de energía y un fantástico diseño de criaturas.
No es una película para todos; en realidad es para muy, muy, muy pocos. Pero resulta que yo soy parte de ese diminuto público objetivo. (...) Profunda y ácidamente divertida, de una forma perversa que recontextualiza el término "película de culto".