Una revisión animada aburrida, poco inspirada y frenéticamente tediosa de la historia de Robinson Crusoe. Este cacofónico fracaso parece mucho más largo que los 91 minutos de su metraje.
Una historia familiar con un mensaje cálido y profundo de sanación, que logra evitar caer en el sentimentalismo a favor de una narrativa honesta y atractiva.
Esta cuarta entrega con las criaturas prehistóricas digitales resulta repetitiva y carente de dirección. La primera película de Ice Age, lanzada en 2002, era innovadora y encantadora, pero en esta ocasión hay escasa frescura.
Las criaturas más grandes y milagrosas en 'Big Miracle' casi se ahogan en medio de las numerosas historias humanas que, aunque bien intencionadas, restan atractivo a un drama que ya es cautivador por sí mismo.
Los mejores momentos del film son los de los perritos viviendo en el hotel. Aunque el drama de las personas es menos atractivo, es difícil resistirse a esta animada, aunque predecible, película familiar.
Los niños disfrutarán de las cómicas interpretaciones de los animales, y los adultos apreciarán lo dulcemente conmovedora que es la película, lo suficiente como para poner un nudo en la garganta.
Caro le presta a su fábula, basada en una leyenda maorí de 1000 años de antigüedad, una cualidad tanto contemporánea como atemporal. Esto se ve potenciado por la poderosa y evocadora interpretación de la debutante Castle-Hughes.
En contraste con las películas de terror contemporáneas como la saga 'Saw', esta es una cautivadora obra que rinde homenaje al horror clásico, priorizando el suspense y lo inquietante sobre los elementos sangrientos y viscerales.