Desarrollando un tono fascinante de travesuras góticas, los directores logran un final que deja a la presa, al depredador y a la audiencia sin aliento.
'Immaculate' resulta ser una experiencia entretenida en la pantalla grande. Sin embargo, no debes esperar un profundo análisis sobre el límite del sufrimiento que puede enfrentar una monja.
Aún perdura en el tiempo porque no se limita a ser una película de acción de su época, sino que se convierte en una narrativa eterna sobre una antigua contienda, enriquecida con matices de la cultura popular.
Está tan bien ejecutada que hay espectadores que aceptan su complejidad. Sin embargo, a diferencia de 'Green Room', no tengo claro si el esfuerzo vale la pena.
James McAvoy brilla en este remake, pero si has visto la versión original, podrías sentir que falta algo. Su interpretación suaviza la esencia de la trama, reemplazándola con elementos superficiales típicos de Hollywood.
Los seguidores más fervientes encontrarán en escenas como el nuevo epílogo un profundo significado, casi sagrado. En cambio, quienes no están tan comprometidos quizás perciban este nuevo montaje como una experiencia distante, similar a un 'aleluya' pronunciado sin emoción.
Esta película es más inquietante y aspiracional que 'Get Out', consolidándose como una de las propuestas más memorables en la historia del cine de terror.
Una semana después, esta película permanece presente en mis pensamientos. Esto es una clara señal de un arte que realmente impacta, o al menos invita a reflexionar sobre la eterna dinámica entre hombres y mujeres.
Explora el pánico moral, que hoy se ve casi nostálgico, y traza sorprendentes similitudes entre la histeria religiosa de los años ochenta y las actuales teorías de conspiración de QAnon.