La película logra salir airosa al destilar la vida de Jesús en una trama de intriga política y teológica que podría encajar perfectamente en una cadena de series procedimentales.
'Whitney' es una mezcla peculiar. El amor se siente auténtico, y no hay envidia hacia los acontecimientos. Los problemas presentan una realidad tan cruda que es complicado imaginar cómo se podrían haber evitado.
El cambio a Colin Farrell y Vince Vaughn ha mantenido un elemento esencial. La serie continúa siendo esa que provoca en los espectadores comentarios sobre 'la edad de oro de la televisión'.
No hay duda alguna de las licencias dramáticas que se toma. No importa. Es una clásica historia de fogata, de una tierra que realmente era el Salvaje Oeste.
Las cuestiones que aborda son realmente intrigantes; sin embargo, las respuestas brinden una experiencia que, en ocasiones, se siente como una pérdida de tiempo.
Wright sigue siendo uno de los aspectos más destacados de la serie, mientras que el constante deseo de Underwood por el poder convierte a Spacey en un personaje tan increíblemente despreciable que resulta imposible no seguir apoyando al villano.
Los seguidores de la serie que aprecian los detalles más sutiles podrían considerar que los eventos se desarrollan de manera demasiado predecible, sin embargo, en términos generales, el desenlace resulta satisfactorio para los personajes.
'Babylon' oscila entre el humor y el drama, lo que genera confusión tanto en la audiencia como en los actores. En ocasiones, los diálogos se sienten exagerados, casi en forma de caricatura, lo que resta coherencia a la narrativa.
Está bien hecha y es atractiva, con una interpretación sólida. También es alentador que Syfy esté dispuesta a dedicar los recursos necesarios. Reclutar nuevos voyagers será el reto.