De vez en cuando, logra ser divertida y emotiva. El director hace que el humor se asemeje al de una sitcom, mientras que el drama toma un giro telenovelesco.
Es un estudio sensible del duelo y la asimilación cultural, además de abordar el secretismo. La dirección es excepcional, con una fotografía y un ritmo que logran captar la atención del espectador.
La interacción entre la talentosa Dowlatshahi, su vivaz madre y su encantadora sobrina Setareh Hosseini está tratada con destreza, lo que permite a Behzadi concluir con un tono de optimismo reflexivo.