Berry es un director excepcional en la dirección de actores. Además, imprime un estilo único en sus escenas de acción, que se vuelven explosivas y están marcadas por un uso impactante de la violencia, con momentos sorprendentemente adecuados.
Hay escenas oscuras y siniestras, y algunos toques de humor bienvenidos en medio de tantas situaciones ominosas. Los efectos especiales dan lugar a imágenes asombrosas diseñadas para agregar algo nuevo al universo mágico de la Pottermania.
Las escenas del robo destacan en esta película entretenida, que cuenta con un elenco excepcional, incluyendo a Michael Caine. Sin embargo, se siente que dedica excesivo tiempo a entrelazar tramas del pasado.
No se trata de una obra maestra del cine animado, pero su banda sonora, compuesta por canciones poco memorables para un público femenino y sus llamativos tonos rosados, logra mantener entretenidos a los espectadores.
Es divertida hasta lo vertiginoso, está muy bien filmada, y tiene uno de esos scores formidables de Brian Tyler que sigue sonando en la cabeza del espectador mucho después de terminada la proyección.
El guión, lamentablemente, no estuvo a la altura. Resulta confuso, superficial y predecible, careciendo de la profundidad emocional y el humor necesario. Aunque ofrece entretenimiento y momentos visuales deslumbrantes, se queda corto en lo que podría haber sido.
Con un presupuesto más reducido, esta talentosa directora logró que las secuencias de acción, el diseño artístico y los efectos visuales estén a la altura de las grandes producciones que sirvieron de inspiración para la serie.
Villanos como el que compone Jamie Foxx le roban protagonismo al Hombre araña del flojo Andrew Garfield, en una secuela demasiado larga y que sólo de tanto en tanto ofrece alguna escena formidable en medio del aburrimiento.
Entendiendo que el conjunto es bastante mediano, cada tanto incluye gags graciosos, apoyados, sobre todo, por la actuación de Kathryn Hahn como la más desmadrada del club.
Los resultados son inconsistentes. Algunos personajes son estáticos y su diálogo resulta monótono, evidenciando que no todos tienen el mismo nivel de talento que Keaton.
Es un potente thriller de Adrián Caetano, que cuenta con la actuación destacada de Florencia Raggi. Tanto el inicio como el desenlace están bien conseguidos, lo que compensa las inconsistencias que se presentan en la parte intermedia.
A pesar de las astucias de estos realizadores, quienes han conseguido que Warner se interese en el proyecto, hay elementos positivos, como el humor sutil y la inteligente utilización del sonido, que probablemente fue una de las partes más costosas de la película.
Quale emplea magistralmente el montaje y los efectos de sonido, logrando que el espectador se mantenga al borde de su asiento, manteniendo una intensa atmósfera a lo largo de toda la hora de proyección.