Los directores Ron Cicero y Kimo Easterwood han logrado crear un documental distintivo y enriquecedor, mostrando entrevistas genuinas y reflexiones intrigantes que capturan la atención del espectador.
La primera mitad genera algunas risas efectivas. Sin embargo, la trama se desvía al intentar ser provocativa y culmina abruptamente, como si los Guit se quedaran sin recursos.