Uno de los grandes taquillazos de los ochenta. Rob Reiner supo contar con ternura e ironía una delirante y bonita historia de amor. Un filme magnífico.
A Zidi le falta talento y energía para completar una empresa que, seguramente, era imposible desde el principio. Para zambullirse en la aldea gala, lo mejor es volver a leer los tebeos.
La aventura se desarrolla principalmente en el interior de los personajes, donde sus perfiles psicológicos poseen una mayor relevancia que la acción externa. Es una verdadera joya.
Rob Lowe se muestra algo excesivo en su interpretación de Kennedy, mientras que Will Rothhaar amplifica los delirios de Oswald. Sin embargo, en conjunto, la obra presenta una interesante recreación histórica que ofrece hipótesis razonables.
Los que van a ver este despropósito te saludan. El problema no es la ambientación, ni su fidelidad a la historia. El problema es que el guion es muy malo.
El genial director Sirk entrega una historia cargada de emociones en una de sus obras más emblemáticas, llena de brillo y drama. Además, la talentosa Jane Wyman, que merece más reconocimiento, fue nominada al Oscar por su actuación.