Desafortunadamente, no es suficientemente inteligente como para justificar su metraje de 110 minutos. Hay un punto en el que parece que se alarga demasiado.
Funciona como una mezcla de película policíaca y thriller de venganza, resaltando los aspectos positivos y negativos de ambos géneros. Es sumamente entretenida, aunque le falta profundidad y elementos que la hagan más impactante.
Alabada por la crítica al momento de su estreno, esta película fue muy apreciada por el público. Ocho décadas después, sigue apareciendo en las listas de los ganadores más cuestionables de los Oscar.
Ofrece poco más que una buena dosis de decepción. Se puede ver, pero no perdurará nada al respecto, excepto quizás la sensación de que, con un guión más pulido, podría haber sido significativamente mejor.
Cuenta con algunas interpretaciones maravillosas que, junto con una dirección segura y un guión inteligente, hacen de ella una película totalmente satisfactoria.
La historia, aunque simple, se entrelaza de manera efectiva. Woo demuestra su maestría en este género, logrando una narración que cautiva al espectador.