Esta nueva versión no logra acercarse a la calidad de la anterior. Es difícil describirla con términos como 'romántica', 'graciosa' o 'entretenida', ya que su ejecución deja mucho que desear.
Aunque la película ofrece un enfoque reconfortante sobre la vida de jóvenes con discapacidades, le falta profundidad e innovación para justificar una visita al cine.
Esta producción es un deleite para quienes se sumergen en sus matices variados, invitando a explorar el enigma del pasado de Juliette junto a Lea, y encantando a aquellos que permanecen hasta el desenlace.
Hay una diferencia entre intentar hacer algo profundo y lograrlo de manera efectiva. Solo aquellos que aprecian las películas auténticamente eclécticas reconocerán los esfuerzos de Egoyan.
Penélope Cruz ofrece una interpretación de Consuela que es tanto seductora como cautivadora. La narrativa que presentan los creadores está impregnada de tragedia y autenticidad.
Aquellos que aprecian un melodrama que juega con las emociones encontrarán en esta película un motivo para celebrar. Su capacidad para manipular sentimientos podría dejarles impactados y satisfechos.
El núcleo de honestidad que distingue a la producción permanece inalterado por el tiempo, asegurando que, no importa cuántos años hayan pasado, sigue funcionando a nivel emocional.
Es una historia intrigante que explora las dinámicas familiares y los secretos ocultos. A pesar de su apariencia fría, revela una esencia sorprendentemente cálida y tierna en su núcleo.