Harriet Dyer y Patrick Brammall han superado con éxito la 'maldición de la segunda temporada', ofreciendo un retrato tanto divertido como conmovedor de la vida contemporánea.
Es una aventura llena de emociones y momentos inesperados, pero carece de una dirección clara. La caída de los personajes desde una cornisa, inicialmente impactante, se convierte en una situación cómica con el tiempo.
La más reciente adición a las comedias que abordan el sexo de manera abierta, como 'Fleabag' o 'Starstruck', resulta ser astuta, divertida y muy placentera.