Aunque las dinámicas psicológicas de su historia son conocidas, Eggers las presenta con un enfoque renovado. Es una película de excepcional originalidad.
Divertida, crepuscular y emocionante, es una historia sobre la fraternidad y la familia que se adapta a la dura belleza del paisaje, la esquiva naturaleza de lo correcto y lo incorrecto y las estrafalarias conexiones humanas en una época de confuso cambio.
Declina tomarse a sí misma demasiado en serio. Aunque logra, a veces de forma simultánea, ser trepidante, instructiva, alegremente absurda y genuinamente emocionante.
Una deprimente visión de la vida en la era de Internet. 'Disconnect' puede ser más efectivo al reflejar lo que no se atreve a dramatizar o incluso a mencionar: un creciente déficit de empatía que acompaña la cada vez más abstracta naturaleza de nuestras vidas online.
Lo que hace que la película sea apasionante es la sabiduría y la elegancia con las cuales trata sobre los temas gemelos del dolor y la sanación, y la tranquila belleza de la interpretación de Mohamed Fellag.
Te atraerá, luego te intrigará, te aburrirá, te desconcertará, te hará volverte loco con sus incesantes idas y venidas en el tiempo, y finalmente te dejará la sensación de ser víctima de un fraude.
Después de su última película, algunos compararon a Payne con Billy Wilder por su ingenio, mientras que otros lo hicieron con Jean Renoir por su humanidad. Sin embargo, tras ver esta obra, yo lo compararía con el director de 'Entre copas'; es el mayor cumplido que puedo ofrecer.