Parte de una premisa que merecía más atención, pero se aborda con una ligereza excesiva, lo que la lleva rápidamente a convertirse en un culebrón absurdo.
Con un tono desangelado y un ritmo lento, esta segunda temporada carece del dramatismo que caracterizaba a la primera, representando una notable disminución en la calidad general de la serie.
La cuarta temporada continúa con la misma fórmula, lo cual no decepcionará a los seguidores leales, aunque sería interesante explorar nuevas direcciones.
Ryan Murphy ha aprendido de la historia de Jeffrey Dahmer, y la segunda parte de la antología 'Monsters' muestra una mejora significativa. No obstante, continúa siendo una combinación de los aspectos más destacados y los menos logrados del estilo de Murphy.
No es nada innovador, pero se presenta como un sólido ejemplo del género, bien estructurado y respaldado por la veracidad del 'true crime' y sus interpretaciones apasionadas.