A pesar de la cautivadora actuación de De Bhrún, quien explora la dualidad entre el bien y el mal en su personaje de Abigail, la película carece de elementos sólidos a los que aferrarse.
La segunda temporada de la serie se destaca por su calidad cinematográfica, impulsada por una cámara nítida y una iluminación cuidada. Se presenta como una joya en el mundo del streaming.
Afortunadamente, cumple su promesa en todos los frentes y parece destinada a convertirse en uno de los thrillers de espionaje más queridos de la década, si se le concede una segunda temporada.