No logra mantener la misma diversión que 'Tommy Boy', el debut de Farley-Spade, pero resulta ser un gran éxito entre el público, presentado con gran energía y estilo por Penelope Spheeris.
Las estrellas y la cautivadora fotografía de Doyle crean una experiencia cinematográfica irresistible, aunque siempre rodeada de una sensación de fragilidad.
Una gran puesta en escena y una gran factura, además de unos efectos especiales impactantes, complementan un genial humor negro y un enérgico retrato de personajes.
Puede que no tenga la resonancia para quedarse en el recuerdo con tanto cariño como 'The Longest Yard', pero juega bien, con un ritmo rápido y mucho 'punch'.
El resultado es enternecedor y totalmente irresistible, principalmente gracias a la combinación entre la inteligencia de Kitano, su peculiar sentido del humor y su particular desinterés hacia lo que sucede.
Angelopoulos se presenta como un Homero contemporáneo, construyendo un universo propio donde la pérdida, el sufrimiento y la nostalgia se traducen en una belleza deslumbrante.
Plummer y Reeves desarrollan personajes que son profundamente heridos y amenazantes. Su ingenio y comprensión permiten que, si el espectador está abierto, pueda reconocer sus propias frustraciones reflejadas en ellos.
Una película ideal para disfrutar en vacaciones, destacada por sus impresionantes efectos especiales, un excepcional trabajo de maquillaje y una producción de gran calidad.
Probablemente tenga suficiente energía y violencia para satisfacer a los amantes de la acción poco exigentes, pero es tan mecánica como su héroe cyborg.
No siempre logra su objetivo, pero al igual que 'Speed' del verano anterior, presenta un desarrollo cinematográfico mucho más elaborado en comparación con otras producciones que son menos comerciales y más serias.