Una sorprendente ópera prima que capta en casi todo momento el interés del espectador. El dúo formado por Miguel Ángel Solá y Maxi Iglesias ofrece momentos memorables.
A pesar de que hay momentos en que la narración se extiende más de lo necesario, la inteligencia de los diálogos y el carisma de la pareja principal elevan el nivel de una obra que explora la ética en una era centrada en la estética.
Un excelente comienzo genera grandes expectativas, aunque algunas no se logran satisfacer a lo largo de la historia. A pesar de sus altibajos, es una película que se puede valorar y no debe ser menospreciada.
La película sorprende al espectador con giros inesperados, presentando un personaje y una narrativa que evitan caer en lo convencional, a pesar de la complejidad que ofrecen.
Reunía todos los requisitos para ser una película llorona, superficial y repleta de trampas para enternecer al espectador. Berger se aleja radicalmente de ello: confecciona un relato sin concesiones y sin dar tregua al espectador.
Este melodrama sobrepasa los límites de la razón al intentar convertirse en un inquietante film noir, pero se pierde en giros narrativos confusos. Las imágenes son impactantes y estilizadas, lo que provoca en el espectador una mezcla de tensión y asombro.
Oliveira fusiona la sencillez con una narrativa rica en metáforas. A través de impactantes imágenes, retrata una historia de amor que no llegó a concretarse.