Esta interesante mirada a la famosa emperatriz aborda los matices de su vida y retrata la sociedad y la política de su época, todo ello en un hermoso escenario y con destacadas actuaciones.
La actuación de Rhys Meyers es deficiente, y esto se ve agravado por la falta de experiencia en la dirección de Landais. Además, algunas escenas se asemejan más a un anuncio publicitario de fragancias que a un desarrollo narrativo consistente.
Una fusión de géneros que abarca desde el suspenso paranormal hasta la comedia, la fantasía y el drama juvenil, lo que aporta una singularidad notable. Además, cuenta con un ritmo dinámico y la carisma de sus intérpretes.
El largometraje logra ocultar el carisma innato de Johnson, dejándolo atrapado detrás de la impasibilidad de su personaje y algunos diálogos bastante predecibles.
La propuesta parecía sencilla y prometedora, pero al trasladarse a la pantalla, no consigue la precisión ni el nivel de entretenimiento que se esperaba.