La genialidad de 'The Dropout' es su forma tan cómoda de mantener todos esos puntos de vista al mismo tiempo -y el extraordinario placer de ver a los actores recrear este caso con auténtica confianza.
Es el tipo de serie documental que deberíamos haber esperado de la pareja. El multimillonario esfuerzo de ambos por vender su normalidad y amabilidad es esperpéntico, pero comprensible.
[Crítica 4ª temporada]: Es el placer perfecto. Sigue teniendo diálogos vibrantes y bien elaborados, consolidándose como una de las series más cautivadoras y explosivas de la televisión.
[Crítica 2ª temporada]: Nada del esfuerzo que se ha invertido en esta producción puede contrarrestar la oscura depresión que satura este viaje infinito.
[Crítica 3ª temporada]: Decir que 'The Bear' no se supera no es un indicador de fracaso, sino una propuesta de que reajustemos nuestra forma de pensar sobre ella para considerar los episodios más recientes como parte de una exitosa continuidad.
Para mí, la esencia de la serie es algo que no se nombra, y por motivos artísticos es preferible así. Los seis episodios son a la vez bellos y brutalmente metódicos.
Quienes aprecien la forma en que Glover y Nabers abordan el medio como una oportunidad para desafiar las convenciones, encontrarán el contenido muy interesante.
La trama es dispersa y carece de enfoque. Ford y Mirren son grandes actores, pero ¿qué más necesita la familia Dutton? Sería ideal contar con una narrativa más cohesionada y un toque de alegría en la historia.
A pesar del talentoso Jon Bernthal, la serie se siente oscura, pesada y se extiende demasiado. Requiere una apreciación por la acción intensa para poder disfrutarla.
El aprecio de Kondabolu por 'Los Simpson' es fundamental para el éxito de 'The Problem with Apu'. Esta obra mezcla el humor con una crítica profunda, abordando el tema de manera brillante.
Una historia trepidante, divertida e ilustrativa que, a su manera, explica cómo la desinformación marginal se convirtió en nuestra realidad y cómo lo ridículo se hizo verosímil.
La crítica en mí desea señalar que Jarecki se centra más en el entretenimiento que en un periodismo riguroso. Sin embargo, mi deseo de desenmascarar misterios también me lleva a disfrutar de las emociones más sencillas que presenta.
Te reto a que encuentres otra serie que canalice el espectro de la furia de forma tan salvaje, bella y alocada mientras, en su mayor parte, mantiene su claridad focal.
Lo mejor que se puede decir de ella es que es igual de potente y valiosa que la típica película televisada de mujeres en peligro. Pero si se espera más de Bell y de los demás actores, sus carencias acaban con nosotros.