Si has visto sus repetidos carteles, con Schwarzenegger y DeVito en un fondo azul, ambos con trajes beige idénticos, ya has presenciado lo mejor de la película.
Una mezcla incomprable de sátira ingeniosa y tonterías bobas, realizada con un detalle histórico sorprendentemente rico y representada por impagables actores en papeles múltiples.
El tono de la película cambia de manera drástica. Hay diálogos poco inteligentes, fallos en la trama y escenas de acción poco creíbles. Sin embargo, se puede perdonar todo esto gracias a la fuerza de su idea central.
Una comedia de terror que presenta a pequeñas mascotas navideñas transformándose en monstruos asesinos, desatando el caos en un pueblo. Aunque la trama es entretenida, también insinúa una moraleja.
Una obra cinematográfica extraordinariamente viva, una serie de subidones animados, provocativos e impactantes. Te ves atrapado entre una carcajada y un grito.