Lumet demuestra una vez más su habilidad como director de actores, lo que se convierte en uno de los pocos aspectos que logran mantener el interés en esta película, que, desafortunadamente, se siente bastante mediocre.
Lo mejor que se puede decir de esta dispersa sátira política es que la penúltima película del difunto John Candy es relativamente más divertida y menos deprimente que su despedida en 'Wagons East'.
DeVito y Lawrence logran arrancar algunas risas. Esta comedia, aunque prescindible, ofrece sorpresas inesperadas y chifladas, como la aparición de un extravagante policía gay.