Lumet demuestra una vez más su habilidad como director de actores, lo que se convierte en uno de los pocos aspectos que logran mantener el interés en esta película, que, desafortunadamente, se siente bastante mediocre.
Lo mejor que se puede decir de esta dispersa sátira política es que la penúltima película del difunto John Candy es relativamente más divertida y menos deprimente que su despedida en 'Wagons East'.
DeVito y Lawrence logran arrancar algunas risas. Esta comedia, aunque prescindible, ofrece sorpresas inesperadas y chifladas, como la aparición de un extravagante policía gay.
Los fans de la moralidad particular de Eastwood no deberían dejar pasar esta obra. Es la película más destacada del director y actor en las últimas dos décadas, además de ser un western excepcional.
La película presenta elementos repetitivos y aborda ciertos temas de manera superficial. A pesar de que Penn no tiene claro su rumbo, la película logra desviarse de su camino esperado.
El estilo actoral de Steven Seagal es tan sobrio que es fácil aceptar un guion que sostiene que la experiencia cercana a la muerte de su personaje lo dejó sin vida durante 22 minutos.