El auténtico enigma de 'Hitch' radica en que una comedia tan típica logra resultar tan atractiva. Esto se debe a elementos difíciles de definir como la conexión entre los personajes y su magnetismo.
Heckerling se comporta como una "directora de periódico", alguien que cada mañana lee las noticias, se irrita y busca transmitir su frustración de la forma más caótica que puede.
Flojea en la conclusión, pero ofrece suficiente atmósfera, caracterizaciones y humanismo pesimista como para que la audiencia disfrute el viaje sin preocuparse del destino final.
Explora muchos de los temas favoritos de Schrader -obsesión, venganza, celos, traición, culpa- pero rara vez se han sentido tan vacíos, superficiales o ridículos.
Aborda con valentía e inteligencia un tema ampliamente ignorado en el cine: la sexualidad de una mujer de aspecto sencillo que se acerca al ocaso de una vida de tranquila desesperación.