Su propuesta compleja se revela a través de un título que carece de sutileza; además, no aprovecha adecuadamente el talento de un elenco excepcional con veteranos como Paulina García y Alfredo Castro.
Una fábula sombría que destaca por su singular ambientación en las costas del Mar Negro y la poderosa actuación de Paata Inauri; sin embargo, sufre debido a un guion que resulta predecible y poco profundo.
Es una película extremadamente sobria y sencilla, tan alejada de la cinematografía convencional que su esencia radica en su impacto emocional profundo y singular.
La interpretación de los nuevos actores mejora notablemente la película, que presenta un debut animado ejecutado con seguridad. Es una propuesta dinámica y vibrante.
Una clara representación del cine popular que, aunque no explora nuevas dimensiones formales o narrativas, plantea interrogantes relevantes sobre la responsabilidad del director y su papel en el proceso creativo.