El desarrollo del juicio se presenta a través de una serie de flashbacks, lo que enriquece la narrativa moral y crea un relato de suspenso conmovedor que resalta el talento de su icónico protagonista.
La gran virtud del realizador radica en su capacidad para abordar los grandes temas de la existencia a través de lo cotidiano, creando un equilibrio entre la profundidad y una ligera sensación de liviandad.
La historia de amor madura y reflexiva que presenta Alejandro Agresti muestra varias constantes de su estilo cinematográfico, que siguen definiendo su particular poética.
La película es completamente polaca y refleja su escuela originaria en la calidad de su producción y en la forma en que está contada. Esto aporta elementos únicos a la historia desde el principio.
La película no logra conectar con su audiencia, ya que es demasiado complicada y sensual para los más jóvenes, mientras que para los adultos se siente excesivamente convencional. Esto puede dejar a quienes no se involucren con la trama con una sensación de decepción.
Aunque el guion presenta una historia conmovedora y nostálgica, le falta originalidad. Sin embargo, la película se convierte en un pasatiempo ameno gracias a las destacadas actuaciones.
En la perfección narrativa de la tragedia que expone, el realizador consigue que el relato se siga con el pulso de un film de suspenso frente a tantas realidades no dichas.