Está estratégicamente diseñada para tocar las fibras placenteras a la audiencia. Además, las canciones se te quedan en la cabeza y a medida que avanza la película, se genera un efecto bola de nieve.
Ofrece momentos impactantes y conmovedores, junto con varios misterios que quedan sin resolver, así como otros que sabemos que nunca obtendrán respuesta.
Divierte sin ser un placer culpable. ¿Es Defurne realmente el gran director que Huppert considera? Es lamentable que solo podamos averiguarlo a través de sus próximos trabajos.
Esta producción de la Fox, visualmente impresionante, presenta numerosas imágenes cautivadoras, aunque carece de profundidad intelectual. Al final, se convierte en un recorrido por la naturaleza que resulta bastante predecible.
El guionista de 'Love Actually' presenta un clásico navideño ideal para toda la familia y, junto a 'Klaus', se posiciona entre las películas de animación de Netflix que realmente se pueden disfrutar en múltiples ocasiones.
A pesar de estar adornada con colores y elementos genuinos, el guión de Ayer resulta insípido, y las caracterizaciones son superficiales. El enfrentamiento final, aunque emocionante, carece de lógica y no logra convencer.
'Sick' no solo aborda las normas que seguimos durante la pandemia de COVID, sino que también actúa como una amena cápsula del tiempo que refleja los temores colectivos que nos han afectado en estos últimos tres años.
'Theater Camp' es una parodia que logra arrancar risas desde su apertura hasta el final. Su humor contagioso deja a los espectadores saliendo con una sonrisa.
El logro de Legrand es centrarse en lo fundamental de la situación mientras se muestra profundamente consciente de cómo operan estos aspectos en la realidad.
Esta propuesta vibrante y visualmente impactante sumerge al público en la fascinante escena underground, rindiendo homenaje a la disciplina artística que se manifiesta en ella.
Un alegato de sabor antibélico inmensamente satisfactorio, envuelto en homenaje spaguetti-western. Una vez más, Quentin Tarantino acude al rescate de los Weinstein, entregando un contraprograma navideño sangrientamente divertido (o divertidamente sangriento).
Desafiando la lógica tradicional y ofreciendo un retrato surrealista de la sociedad contemporánea, esta obra cautiva y frustra en igual medida. Aunque nunca resulta monótona, la peculiar sensibilidad de Lanthimos requiere una paciencia particular del espectador.