Es una alegría ver una película en la que la adolescente protagonista no es mutante, ni una princesa animada, ni un vampiro, ni la novia de un vampiro. Es un trabajo encantador.
Revuelve trozos y pedazos de incontables comedias sobre chavales en el umbral de la vida adulta, teniendo la aventura de sus vidas, pulsa el botón de 'hacer puré' y ¡listo! Es vulgar. Y lo que es peor, nada divertida.
Una gran, gran película sobre gente muy, muy mala. Llena de brillantes interpretaciones e inolvidables efectos visuales, 'Nightmare Alley' se posiciona como una de las mejores del año.
Russell Crowe ofrece una interpretación sutil de un expolicía con demencia. Su actuación es el punto culminante de esta retorcida historia de detectives.
Para cuando 'Ricky Stanicky' llega a su inverosímil conclusión, resulta complicado sentir empatía por el destino de estos tres personajes y su amigo imaginario.
Las acrobacias que desafían a la muerte y la lógica son igual de espectaculares que siempre, pero la excesiva duración de la película pone a prueba la paciencia.
Aunque es divertido ver a Rita Moreno, Lily Tomlin, Jane Fonda y Sally Field pasándoselo en grande, a la comedia de la Super Bowl le faltan risas y le sobra Tom.
Los adinerados y odiosos huéspedes del complejo son más intrigantes en esta ocasión, mostrando un desastre humano que resulta fascinante y, en muchos casos, maravillosamente horribles.