Aunque carece de la determinación y solidez de las mejores adaptaciones de London, 'The Call of the Wild' se beneficia de la actuación de Harrison Ford y de unos excelentes efectos caninos.
Aunque carece del elemento sorpresa que hizo de la primera parte un bombazo, es más sangrienta y más segura en términos de ejecución e igual de deliciosamente kistch.
Confunde violencia cruda con melancolía. La ejecución es descuidada y el resultado final es un fracaso. Aunque no es completamente terrible, carece de sustancia.
El director convierte lo que debería haber sido una reflexión terrorífica y emotiva sobre la inevitabilidad de la muerte en un thriller frustrante e irregular con una ejecución embarullada.
Debería agradar a los fans de la original, ya que potencia todos los elementos que cautivaron a los espectadores en 'Happy Death Day', especialmente sus toques de comedia.
Lucha por establecer un ritmo interno, lo que da lugar a una película criminal relajada que padece de una ejecución mediocre, aunque presenta algunos momentos destacados.