Al final, la película se revela como algo inusual y asombroso. Si no te cautiva, tal vez no entiendas lo que es entregarse por completo a una historia cinematográfica. Es posible que nunca llegues a experimentarlo.
Es muy astuta, aunque a veces puede resultar excesiva. Tiene un aire intrigante y ameno, aunque también peca de ser demasiado sencilla y hasta un poco desagradable.
En definitiva, es una película problemática: tiene mucho dinamismo y energía, pero poca disciplina. Indaga en los temas pero no reflexiona sobre ellos. Parece inteligente, pero es tonta.
Thompson brilla con una intensidad que supera incluso a Travolta. La película retrata de manera brillante los encantos del estilo de vida en una campaña política.
Sidney Lumet, el aclamado director, se encuentra detrás de esta obra. Sin embargo, surge la pregunta: ¿realmente no se dio cuenta de las fallas en el guion? Es decepcionante.
Una golosina agradable y sorprendente, Allen se despoja de su angustia imaginaria y regresa en espíritu a esos días de antaño, antes de que Chejov, Kafka y Bergman invadiesen su imaginación creativa.
No necesitamos más hermanos Coen, particularmente si nos cuesta perder a Boyle. En este caso, la imitación es la forma más sincera de auto-destrucción.
Pensad en ella como una versión de 'The Seven Samurai' acelerada y explosiva. Es el placer culpable ideal para el verano, un festín que alimenta el alma.
A pesar de que poco resulta asombroso, la película resulta cautivadora. Su encanto es lo suficientemente poderoso para mantener la atención de la audiencia, impidiendo que desvíen la mirada.