La historia de amor resulta ser poco convincente, en gran parte debido al mediocre trabajo de doblaje de Kevin Bacon como Balto y de Bridget Fonda como la frágil husky Jenna.
Una batalla de sexos carente de emoción, que se siente más como una telenovela sin vida. La historia de Mary Shelley y su famoso monstruo merece un tratamiento mucho más digno.
El director de fotografía Jean-Marie Dreujou logra magistralmente despertar todos los sentidos, su cámara capta los elementos familiares de Aix-en-Provence que parecen salir de los lienzos de Cézanne.
Dick y las productoras Amy Ziering y Amy Herdy comprenden la importancia de enfocarse en un grupo de personas intrigantes que comparten su dolor personal.
Desde el reinado de terror de Andy Kaufman, un supuesto cómico no había sido tan indulgente consigo mismo y persistente en poner a prueba la paciencia de un fan.
La narrativa sobre las dificultades y desafíos de una prostituta en Londres resulta ser una melodía sombría, intercalada con solo unos pocos instantes de humor.
La trama podría considerarse comparable a un drama policial convencional de televisión. Sin embargo, en esta ocasión, la acción tiene un peso mayor que el diálogo, y Seagal logra expresar mucho con su presencia.