Loca, obscura y sorprendente, esta película ofrece una inmersión excepcional en el mundo de Kubrick, un viaje del que, para algunos, ciertamente no hay vuelta atrás.
Un drama criminal intenso, lleno de sangre, suciedad y profanidad. Es terriblemente inteligente en todos sus aspectos, con interpretaciones sin fallos y un trabajo artesanal excepcional de principio a fin.
Aunque es irregular y quizá demasiado oscura como para ser totalmente satisfactoria, es lo suficientemente intrigante y deslumbrante para atraer a los fans de Lynch.
Embellece una historia paternofilial de poder e incesto con buenas actuaciones y detalles psicológicos interesantes, pero su tono es irregular y el desarrollo de la trama es frustrante.
Aunque esta secuela dirigida por John Singleton proporciona un recorrido bastante satisfactorio, le falta la frescura auténtica y la cercanía atractiva del original.
Aunque Cronenberg gestiona suficientemente las circunstancias en la primera hora, se desploma en la parte final, presentando secuencias que terminan socavando la moral del espectador.
Es su trabajo más efectivo desde 'Auto Focus 15'. Sin embargo, carece de la energía y el estilo necesarios para que el espectador olvide la estructura esquemática de su construcción dramática.
Una desgarradora tragedia familiar dramatizada con la profundidad de una obra de teatro de la época dorada americana. Casey Affleck ofrece la que es, de largo, su interpretación más impresionante y profundamente sentida en pantalla.
Pone en movimiento todos los aspectos de la superficie con efectividad, pero, sobre todo, no ha prestado suficiente atención a las corrientes turbulentas de tensión e intriga que se requieren en estas circunstancias.