Da la sensación de que todo el film fluye a alta velocidad por un camino demasiado estrecho, un thriller de acción adusto y sombrío que ofrece una visión política, emocional y dramática muy limitada.
Esta fusión, impresionante y absurda a la vez, probablemente provocará un gran éxito en la taquilla internacional para Sony. Los efectos visuales son impresionantes, ofreciendo los más recientes CGI que los espectadores desean.
La única solución para 'A Cure for Wellness' sería que el maestro del terror Val Lewton volviera a la vida para editarla y reducir su duración a 79 minutos como máximo.
Emma Bovary muere al final, pero en esta nueva adaptación nunca llega a cobrar vida. La película de Sophie Barthes cuenta con la talentosa Mia Wasikowska, pero carece de otros elementos que la respalden, tanto en términos comerciales como artísticos.
Lo que comienza como una especulativa ficción apocalíptica se transforma en un romance adolescente poco interesante centrado en la supervivencia al estilo de 'Los juegos del hambre'.
Los actores ofrecen un desempeño excepcional; aunque no son figuras famosas, logran un resultado perfecto. Esta adaptación teatral es una de las raras que ha sido mejorada al ser llevada al cine.
Los momentos interesantes y la buena disposición generados al principio se disipan en una serie de escenas que caen en una rutina monótona y poco original.
Es un homenaje divertido y bien documentado de un astuto británico a otro que realizó su primer filme hace 97 años, cuya obra sigue siendo popular y reconocida.
Ofrece trozos de ideas y reflexiones que, al igual que los mejores archiveros, actúan como un motor de inspiración para la exploración y el conocimiento.
Es interesante en su justa manera, pero resulta más dramática cuando afecta a sus personajes secundarios más que a sus protagonistas, y está limitada por sus escenas culminantes, que no son del todo convincentes.
Los elementos fundamentales de la trama resultan complicados de asimilar. Además, las interacciones entre los personajes carecen de naturalidad, pareciendo forzadas y artificiales.
Un personaje secundario y un toque de humor marcan un regreso placentero, aunque no muy impactante, para el escritor, director y protagonista Edward Burns.