Un drama que carece de credibilidad, donde la actuación de Wright es destacable, pero se ve altamente perjudicada por un diálogo sin profundidad y una narración fragmentada.
Landis lleva las cosas a un extremo agotador. Aun así, la película impacta de forma nostálgica gracias a la química entre Aykroyd y Belushi, el humor despreocupado y algunas secuencias musicales icónicas.
En ciertos momentos resulta sumamente reveladora, mientras que en otros se muestra completamente grosera. Sin embargo, es una intrigante curiosidad que representa la convergencia entre el realismo y la explotación.
Evitad estos dibujos tediosos, de baja calidad y nada divertidos como a una plaga. Una de las experiencias más molestas, aburridas y desagradables que recuerdo.
Recomiendo esta obra por su gran cantidad de chistes memorables y la excepcional habilidad de Coogan en la comedia física. Sin embargo, aún le falta mucho para alcanzar el triunfo que podría haber logrado.
La dirección resulta poco profesional, el montaje es excesivo y el guion carece de profundidad, sin embargo, una sorprendente complejidad moral en las dinámicas familiares le otorga un toque de interés.
Todo resulta excesivo y se presenta a un ritmo vertiginoso, generando una experiencia más desconcertante que emocionante, como si estuvieras frente a un tráiler extendido.
Una historia intensa y poderosa, entrelazada con un romance trágico que toca las fibras más profundas del corazón. Sin duda, una de las obras cinematográficas más bellas y envolventes que se han creado.