Una película predecible que carece de percepción emocional y que funciona sólo por el vínculo en pantalla entre Foster, que ganó un Oscar muy merecido, y McGillis.
Es realmente terrible, un verdadero desperdicio que deshonra una obra tan apreciada. Se convierte en un escaparate de egos y un despilfarro impresionante de enormes cantidades de dinero.
Convulsa mezcla entre terror y noir que, pese a estar filmado con maestría por Parker, parece más un ejercicio en llamativos efectos visuales que una lección de madurez narrativa.
Una estupenda película de ciencia ficción con estilo cómic que aprovecha al máximo su escaso presupuesto y un guion que parece haber sido escrito con algo de prisa.
A pesar de los intentos por vender esta nueva versión de la leyenda de Camelot como un proyecto protagonizado por Sean Connery, en realidad la película gira en torno a Richard Gere, quien no logra encarnar adecuadamente al personaje de Lancelot.
Es un ejemplo de cine de fórmula donde los momentos emocionales están muy marcados, y los actores se mueven de un lado a otro por el capricho del artificio, en lugar de por un razonamiento lógico.