Una pieza cinematográfica profundamente incómoda, un ejercicio de sadismo satírico meticulosamente calculado. Pero una incoherencia en el clímax del tercer acto socava parte de su considerable impacto.
Los fragmentos del turbulento pasado de Mike carecen de la carga dramática necesaria para respaldar el ritmo pausado y extenso que les antecede; se siente como una película excesivamente larga y dispersa.
La temática de la obra es relevante, sin embargo, no siempre se aborda a los personajes femeninos con el respeto deseado, especialmente considerando que busca criticar la explotación en lugar de participar en ella.
El guion necesitaría una revisión para mejorar su credibilidad desde el inicio. Aunque Riseborough muestra una gran intensidad a lo largo de la película, a medida que avanza, se vuelve menos interesante y pierde su verosimilitud.
Con su paleta de colores vibrantes y una presentación llamativa, la obra mezcla una cotidianidad común con toques sobrenaturales, evocando la esencia embriagadora de 'Atlantics', de Mati Diop.
Layla ha encontrado su tribu, y es aquí donde el director novel Amrou Al-Kadhi, también artista drag, sobresale, capturando el espectáculo chispeante y sensual del circuito de clubes queer.
Víctor Erice explora su enigmático legado con una melancólica magia. La narrativa es cautivadora, aunque se extiende demasiado, centrada en la vida de un actor de cine que ha desaparecido.
Terror turbio y muy efectivo. Ofrece suficientes sustos para asegurar que los aficionados del género seguirán de cerca el futuro de la carrera de James.
La historia presenta una narración pausada que, aunque puede sentirse un poco prolongada, aborda temas complejos relacionados con la interacción de la sociedad y las personas mayores.
Con una fotografía exquisita, construye un retrato de la comunidad a fuego lento. Es una película muy sencilla que al final ofrece recompensas inesperadas.
'Allelujah' es una peculiar mezcla de estilos y asuntos. Aunque las intenciones son loables, el desarrollo resulta ser tan flojo como unas medias de compresión desgastadas.
No es un cine llamativo, pero es uno de los que gana su autenticidad emocional con un ojo perceptivo para los detalles y una mano segura en la dirección.
Un estupendo thriller psicológico y una obra inquietante y potente que aprovecha tanto el escenario gallego como el imponente físico de Menochet y a un extraordinario Luis Zahera.