La película se beneficia enormemente de la destacada actuación de Scanlan. Este debut es efectivo, utilizando escenas espejo y la repetición para profundizar en las conexiones entre dos mujeres.
Prácticamente vibra con la fuerza de sus buenas intenciones. Sin embargo, es posible que el mensaje sea demasiado tenaz para que le resulte atractivo a un público más amplio.
La compleja relación entre madre e hija ofrece un drama profundo. Aunque no presenta ideas innovadoras, se mantiene alejada de soluciones simplistas y finales optimistas.
El ritmo pausado del filme afecta un poco sus puntos más fuertes, que son las destacadas actuaciones de Kelli Garner en el papel de Mary y Nick Stahl como Eli.
A pesar de que ciertas elecciones de la directora Gaysorn Thavat revelan su inexperiencia, la actuación de Davis sigue siendo tan cautivadora como un choque automovilístico.
No aborda los tabúes directamente, sino que los ignora. Es una película audaz y perturbadora que, creo, puede representar un desafío en términos de promoción.