Poster de El hombre que amaba los platos voladores

Críticas El hombre que amaba los platos voladores (2024)

En 1986, el periodista José de Zer y su camarógrafo Chango emprenden un extraño viaje hacia La Candelaria, Córdoba, tras recibir una intrigante oferta de dos personajes enigmáticos. A su llegada, encuentran un pueblo desolado y un pastizal calcinado entre los cerros. Pronto, se desata la creatividad de un genio mitómano, dando vida a la producción audiovisual sobre la presencia alienígena más célebre de la televisión argentina.

Luis Martínez Diario El Mundo

La esencia de la obra de Lerman radica en mantener al espectador en un constante estado de intriga, sin poder discernir si lo que observa es fruto de su fantasía o simplemente una narrativa televisiva.

Diego Batlle OtrosCines.com

El principal aliado de Lerman es, sin dudas, Sbaraglia, quien se permite jugar al absurdo y mostrar su gran expresividad. Además, destaca por la variedad de recursos que emplea para el humor.

Juan Pablo Cinelli Diario Página 12

La película narra el crecimiento en popularidad de un periodista centrado en fenómenos paranormales, manteniendo un enfoque que no juzga desde una posición de superioridad moral.

Leonardo García Tsao Diario La Jornada

Una premisa simple que se prolonga hasta el cansancio, mostrando que Lerman y su coguionista Adrián Biniez no consiguen aportar nuevos elementos que la mantengan. Sbaraglia es quien realmente se esfuerza por mantener el interés en la historia.

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