Poster de Gilda

Críticas Gilda (1946)

Johnny Farrell (Glenn Ford), un jugador que subsiste haciendo trampas, llega a Buenos Aires. Allí, es rescatado por Ballin Mundson, el dueño de un elegante casino, quien lo convierte en su hombre de confianza. Un día, Mundson le presenta a su esposa Gilda. La sorpresa de Johnny es abrumadora: ella es la razón de su cinismo y amargura.

Ángel Fernández Santos Diario El País

La película, tras muchos años, sigue guardando su misterio. Es una obra visualmente impresionante y más profunda de lo que se percibe. Detrás de su apariencia, se encuentra un excepcional trabajo cinematográfico que representa uno de los hitos del cine moderno.

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