Poster de No me chilles, que no te veo

Críticas No me chilles, que no te veo (1989)

Wally es ciego y Dave es sordo. Cuando un crimen ocurre frente a su puesto de prensa, ambos se convierten en los principales sospechosos. Para demostrar su inocencia, deberán colaborar: Wally usará su sentido del oído para ayudar a Dave y este le ofrecerá su visión a Wally.

Jay Carr Boston Globe

Un revoltijo estúpido con más guionistas que risas

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