Con una inocencia abrumadora, Ramsay genera un intenso y temible sentido de expectación al hacernos creer que entendemos los eventos que se avecinan, solo para revelarnos cuán equivocados estamos.
Un clásico instantáneo, una comedia que captura la confusión sexual y la ambivalencia moral de nuestra época sin resultar forzada, consentida o sermoneadora.
Dentro de la belleza de un romántico y a veces misterioso 'affair', he aprendido a valorar tanto la claridad como el enigma de esta película, que invita a sumergirse en un mundo donde lo simple se entrelaza con lo extraño.
Sus conceptos sexuales resultan bastante forzados, al igual que la trama. Sin embargo, el toque absurdo y ligeramente anacrónico de la premisa brinda a los actores la oportunidad de ofrecer una actuación excepcional.
'Volver' es una película repleta de sorpresas y giros, que avanza con una notable fluidez y autoconfianza. Es, sin lugar a dudas, una creación de un verdadero maestro del cine.
La historia de Ferguson es compleja y profunda, pero al mismo tiempo dramática, intrigante y fácil de seguir, lo que mantiene cautivada tu atención de principio a fin.
Lo que le falta, por encima de todo, es ese entusiasmo salvaje y palpable que ha impulsado a muchas de las otras aventuras juveniles del Sr. Spielberg, desde 'E.T. the Extra-Terrestrial' a 'The Adventures of Tintin'.
Sus puntos de referencia, inventados o no, se presentan de forma consistente. Los abundantes detalles sociológicos y las observaciones cómicas resultan ser superficiales y se vuelven excesivas.
Esto no es Spinal Tap, pero está bien. Los tiempos han cambiado. 'Popstar' apunta hacia todo lo que es plástico y artificial en el pop contemporáneo con un espíritu de más amor que de odio.
Los giros narrativos son juguetones y vibrantes, y su impacto visual resulta encantador. La espléndida extravagancia de la visión de Sorrentino es digna de apreciarse.
Su afecto discreto y su escala decididamente humana hacen que sea adorable y encantadora, algo que una producción más vistosa no habría logrado. La fórmula es simple: dos personas, unos instrumentos, 88 minutos y ni una nota desafinada.