La trama transcurre en un entorno que resulta ser, en gran parte, una exageración y no algo veraz y familiar. Prioriza el escapismo en lugar de ofrecer una conexión con la realidad.
Esta es la segunda vez que Coughlan y Whitehill, que son íntimos amigos en la vida real, trabajan juntos en el ámbito profesional, y ojalá su colaboración continúe.
Acaba siendo bastante frustrante porque no sabe realmente lo que quiere ser. Sin embargo, su capacidad para generar curiosidad resulta ser lo suficientemente atractiva.
Las habilidades cómicas de Wood brillan con fuerza, mientras que Morrissey, reconocido por roles más serios, sorprende al mostrar un talento inesperado.