Es fácil entender por qué la gente odió una película tan perversa, violenta y estrafalaria, pero también está claro que eso es exactamente lo que buscaba De Palma con toda la elegancia de la que era capaz.
Retrato de un joven Anticristo. El enfoque se desplaza de la ansiedad de los padres a la frustración de un chico que intenta entender y aceptar su origen demoníaco.
No parece haber sido producida en serie, pero esto no implica que no esté astutamente diseñada. Hacia el final, la inestable estructura de su narrativa se desmorona por completo.