Es complicado categorizar este entretenimiento gratuito, pero sin duda deja una huella en nuestra memoria, en gran parte gracias al guion de Oliver Stone.
Alex y David Pastor utilizan su escaso presupuesto de manera astuta. En lugar de enfocarse en efectos baratos o en el gore extremo, se dedican a construir una atmósfera amenazante y apocalíptica.
Un absorbente ejemplo de cómo construir suspense. Los efectos especiales marcaron una época para algunos, aunque para otros representaron una forma de 'expulsar el almuerzo'.
Argento, que se inició precisamente en el género de los 'giallo', nunca fue capaz de estar a la altura -al menos en términos de terror- que mostró en esta obra.
Un sensacional festival de salpicaduras que no sólo ofrece algunos de los efectos especiales más impresionantes e intensos del género, sino también un crudo y pesimista ataque al consumismo moderno.
Valiente y con consciencia propia. Ataca sin contemplaciones a los medios de comunicación y a su necesidad de controlar y etiquetar todo lo que sucede en la vida real.
Una película que capturó con precisión la tensión de antes del milenio. Grandes actuaciones, un aspecto visual sorprendente y una trama como no la has visto nunca.