Un documental típicamente quijotesco en el que grandes artistas desconocidos de hace 35.000 años colaboran con uno del 2011. Profunda, misteriosa y completamente absorbente.
Que puedas disfrutar de sus puntos fuertes depende de lo cómodo que estés viendo cómo una vida real, atormentada y finalmente trágica ha sido encasillada en las fórmulas de Hollywood.
Puede que recorra la ruta trillada de casi todas las películas de deportes previas, pero sus dos diferentes -e igualmente poderosas- interpretaciones se combinan para entregar una estimulante película de boxeo.