Adolece de una protagonista femenina de peso, como lo fue Naomi Watts, la más grande debilidad es que ni el terror ni el suspenso se asoman en ningún momento, el resultado no es redondo, más bien es mediocre.
El cineasta sabe utilizar sus piezas, logrando giros inesperados y creando escenas inquietantes, especialmente en el clímax. Shyamalan ofrece un ejercicio destacado dentro del género, siendo una excelente muestra de suspenso.
La película no logra conectar, los personajes parecen perdidos y desubicados. Los fanáticos de la saga no quedarán satisfechos, a pesar de que hay motivaciones en el personaje, su desarrollo resulta inconsistente.
La película se sustenta en su atmósfera y en las interpretaciones de los actores, lo que logra transmitir cierta inquietud. Sin embargo, el desarrollo del guion es apresurado y carece de coherencia en algunas de sus resoluciones en relación con la premisa presentada.
El filme carece de profundidad, ya que los personajes principales no se desarrollan completamente, lo que provoca que el interés se diluya. Además, el villano resulta ser poco convincente.
La conformación de un reparto joven y multirracial otorga empatía, solvencia y solidez a un relato de supervivencia, a pesar de las desavenencias de las situaciones y de las disconformidades de algunas partes.
Aunque presenta transiciones que no siempre funcionan y algunos diálogos que buscan ser profundos, es innegable la habilidad que demuestra Ford en su trabajo.
En definitiva es un obsequio para el género de thriller. Cuando todo indica que va a una dirección, la jiribilla emerge y desemboca en un thriller sicológico, inteligente y efectivo.
Polanski presenta una de sus obras menos destacadas, un thriller noir que sigue una fórmula clásica que no termina de atraer. La película no ofrece nada novedoso ni fresco en comparación con su variada trayectoria cinematográfica.
Gracias a su tono, resulta fácil identificarse con las dinámicas de sus personajes. Es una película ligera y divertida, ideal para entretener, sin importar si se la ve en un entorno relajado o no.
Cine familiar sin complicaciones, que destaca los valores de amor y tolerancia. La película fluye de manera efectiva gracias al notable desempeño de Héctor Bonilla.
La comedia destaca por su naturalidad y la buena química entre los actores, además de ofrecer un atractivo visual que cautiva tanto a hombres como a mujeres. Para aumentar su efectividad, el director incorpora una variedad de chistes que son accesibles y entretenidos para un público general.
Pese a entretener, el desenlace resulta apresurado y no genera interés por una posible continuación. La base de la historia carece de la solidez necesaria.
El mundo de la justicia se transforma en un drama personal con elementos de thriller, pero nunca logra despegar. El personaje principal es lo único que rescata a la película de convertirse en un fracaso.