Una cinta redonda, que de igual modo festeja y enaltece a un superhéroe de color, dándole un lugar que se esperaba hace muchos años, siendo capaz de dejar marca en el espectador es lo ofrecido en esta aventura.
Bayona hace todo lo posible por tejer un blockbuster veraniego memorable; sin embargo, se engolosina y confía demasiado en sus efectos y en su elenco. La trama se siente forzada y cae en los clichés del género.
La cinta no se mete en complicaciones y ofrece lo que promete, un rato entretenido sin mayores complicaciones. No se toma el tiempo en dar profundidad y complejidad a los personajes aledaños a Lara, simplemente están en función de la aventura a presentar.
En esta nueva entrega, la película reafirma su posición como una de las más destacadas del universo Marvel. Aunque puede que no sea tan original como la primera, logra reunir todos los elementos necesarios para ofrecer un entretenimiento lleno de extravagancia y encanto.
En definitiva, no es la mejor película de Disney-Pixar, pero sí es la más destacada de la saga, la que mejor se desarrolla y que presenta profundas metáforas sobre la vida.
La cinta es todo lo que un blockbuster requiere, un reparto multiestelar, efectos y locaciones de primer nivel, así como un nuevo giro para contar la historia de un personaje icónico.
Entretenida en sus villanías, sería la descripción que mejor se amolda a esta nueva entrega, pero la originalidad se ha diluido. Los elementos que la hicieron brillar continúan, pero ya a manera de fórmula y en una forma mecánica.
Una premisa que pudo ser innovadora e icónica se queda en pañales en su intento, simplemente es un rato entretenido, pero olvidable, aunque para los pequeños funciona bastante bien.
En medio de películas animadas que destacan por su guión y calidad visual, esta cinta se presenta como un entretenimiento superficial, complaciente y que se olvida con facilidad.
Cuando todo parecía que la gracia sería su aliado, de nueva cuenta se recurre a peleas largas y llenas de artilugios innecesarios, llegando a ser cansina, además de algunos gags y accesorios que terminan siendo innecesarios.
Sombría, pero bella en su concepción, el estudio Laika vuelve a hacer de las suyas, al concebir una propuesta que no se repite a sus trabajos anteriores, al contrario se reinventa y explota un mundo lleno de simbolismos, de detalle, de metáforas, de amor.
En su estética, este filme puede considerarse el más impactante de las ocho entregas anteriores; no obstante, su ritmo no resulta tan vertiginoso y el elemento de intriga no se integra de manera óptima. A pesar de esto, es efectivo, tiene fuerza y, de alguna manera, contribuye a la historia.
Una aventura en la que la tolerancia, la fraternidad, la lealtad y otras aristas son puestas sobre la bandeja, en un rugido salvaje de animación sobresaliente.
Si bien es cierto que no es tan original como la primera, esta secuela posee los elementos necesarios para zambullir a la audiencia en un viaje placentero.
La cinta se mueve con soltura. Fiel a la primera entrega de la saga, logra ofrecer un entretenimiento completo. El negocio es perfecto; la nostalgia y la vanguardia se fusionan de manera encantadora.
Este filme, al igual que sus personajes, no es lo peor de lo peor; no induce al suicidio, pero definitivamente deja mucho que desear respecto a este escuadrón.