Una sucesión de escenas inconexas que Frank Ariza, creador, guionista y director de la serie, ha querido solapar sin ningún tipo de coherencia y bajo una óptica casi onírica donde el filtro Valencia de Instagram sirve como recurso estético.
El mayor problema de la serie son los diálogos atropellados y casi fugaces, que no logran calar en el espectador y, por ende, no dejan una huella duradera. Es comparable a la comida rápida: sacia momentáneamente, pero no nutre.
'Hospital Valle Norte' se queda en un quiero y no puedo un proyecto muy prescindible que no tiene lo necesario para jugar en la actual liga de la ficción, una en la que hasta el apuntador hace una serie medianamente decente.