Lo más impactante de You Cannot Kill David Arquette radica en su carga emocional y mental, más que en la parte física. Tanto los directores como el propio David logran transformar lo que podría resultar vergonzoso en una experiencia genuina y conmovedora.
Es un gran caso de arte imitando a la vida y vida imitando al arte, un suceso semienterrado que pone al descubierto cómo alguien sediento de poder puede torcer la realidad hasta hacer con ella lo que quiera.
'El juicio' trasciende el cine y se convierte en un evento histórico tangible. Su impacto va más allá de las identidades y las técnicas cinematográficas, al presentarse de manera concreta en la realidad, superando lo simbólico y lo que solo habita en la imaginación.
El cambio de registro y de premisa puede ser aceptable, pero en 'Ícaro', cada transformación parece surgir no de influencias externas, sino de callejones sin salida que el documental exploró por sí solo.
Lo que vemos deja de ser una oda al cine y se convierte en un fiel retrato de la fragmentación psíquica del narrador. Es como si, en su mayor nivel de angustia y ansiedad.
Los errores son evidentes en cada rincón. Hay un grave problema en el guion y, especialmente, en la dirección de los actores. Las incongruencias pueden ser tolerables en ciertas circunstancias, pero aquí se convierten en algo inaceptable.
El principal atractivo radica en la tensión entre la supuesta intemporalidad de un debate teórico y las conexiones profundas con la realidad actual que se extienden más allá de esa discusión.
En el tercer acto, la película comienza a desmoronarse, lo que refleja su naturaleza inconsistente. Sin embargo, no es completamente mala, ya que contiene momentos destacados en los diálogos que iluminan la trama.
El film destaca por la manera en que combina múltiples recursos, lenguajes y experimentaciones, creando una estructura ensayística. La película se siente como un personaje fragmentado, presentado en diversas interpretaciones.
Lo esencial en 'Duna' radica en las visuales y los elementos sonoros, o más bien en las emociones crudas que se encuentran ocultas bajo las capas de esas imágenes y sonidos.
El filme se ve absorbido por un contexto devastador y contundente, convirtiéndose en un reflejo de un momento y un lugar específicos en la historia de Brasil, pero no logra trascender más allá de eso.
Este material es útil para entender la importancia de decidir entre dejarse llevar por la estética de las imágenes o seguir una línea conceptual al crear una obra. En esencia, se trata de seguir tus instintos o una guía estructurada.
La película adopta una estética de telenovela de mala calidad, lo que la convierte en una más de ese estilo, sin poder ser rescatada por juegos de matrioshkas ni anotaciones. Es un reflejo de lo que intenta evitar.
Deja en la imagen algo que va más allá de lo cinematográfico y persigue el anhelo de hacer caer ese silencio, como una estatua que se hace añicos en el suelo.