Una reflexión sobre la ‘normalidad’ y la homofobia ‘normalizada’. La película presenta una puesta en escena predecible, pero se sostiene gracias a tres interpretaciones que logran elevar el conjunto más allá de un simple telefilm.
Para fans acérrimos de Jennifer Lopez y de las comedias románticas edificantes. La pena es que todo resulta tan previsible en esta cinta, rodada con escaso esmero por Peter Segall, que el discurso se diluye.