La conexión entre los actores resulta correcta. Sin embargo, esto no logra contrarrestar unos diálogos forzados, una acción empalagosa y una trama que se siente demasiado predecible, como si fueran restos de trabajos anteriores de Guy Ritchie.
Carpenter tiende a apoyarse demasiado en los sustos baratos en vez de en el suspense sutil; sin embargo, hay secuencias que logran elevar la tensión de forma efectiva.
La saga de James Bond comenzó con gran estilo, ofreciendo una experiencia de escapismo inteligente que, a diferencia de las películas posteriores, respetó las obras de Fleming.