Busca el humor y la extravagancia de las producciones de Ealing y lo logra, a pesar de contar con una trama débil. Peter O'Toole aporta la dosis precisa de locura.
Un torrente de risas de principio a fin. Una sucesión seductora de clichés sobre viajes en el tiempo, música hard rock y tipos guays. Una película perfectamente hecha para ser desechable.
Muy entretenida y atractiva, ideal tanto para los amantes de la acción como para los aficionados al gore. Presenta un enfoque hábil, vertiginoso y lleno de diversión.
El filme presenta un aspecto impresionante, dirigido con gran maestría por del Toro, quien demuestra tener un talento excepcional para la representación de los muertos vivientes, llevándola a niveles visualmente sorprendentes.
Aunque los sustos puedan parecer obsoletos, los efectos especiales en miniatura, respaldados por un atrezo de gran tamaño, continúan siendo fascinantes.
El remake de 'King Kong' de 1976 ya era cuestionable, pero con esta secuela, el productor Dino de Laurentiis y el director John Guillermin logran llevar la historia a niveles aún más absurdos.
La atmósfera festiva y alegre que caracterizaba a la primera y más entretenida película se mantiene en esta secuela. Sin embargo, la película resulta inconsistente y algo torpe en su ejecución.
La cautivadora historia de Garland atrapa en todo momento y la destreza visual de Boyle maneja perfectamente la atmósfera para producir un interesante estallido sensorial.
La dirección cuasidocumental de Wise crea una atmósfera de tensión. Se trata de una adaptación bastante fiel del bestseller de Crichton, complementada con efectos especiales de alta calidad.
Los impresionantes efectos especiales y las escenas de asesinato ocultan un guion que no brilla en su desarrollo. Sin embargo, las actuaciones sobresalientes logran convertirla en un clásico del terror.
Peter Cushing brinda una actuación memorable como el inquebrantable detective de Baker Street, respaldado de manera excelente por André Morell en el papel del Dr. Watson.