El equipo creativo y el soberbio reparto tratan el tema con la seriedad y la elegancia que merece, además de narrar un infierno de historia al mismo tiempo.
Al pasar del cine a la televisión, pocos demuestran tener el ojo y el oído que tiene Guadagnino, lo que hace que la naturaleza voyeurística de la narración sea más envolvente que indulgente.
Es lo suficientemente aguda como para justificar la continuidad de la serie. Sin embargo, es difícil no preguntarse qué habría pasado si White hubiera aprovechado más el jugo de la primera temporada.
Es muy prometedora. Sin embargo, es innegable que la serie necesita 10 episodios para desarrollar una narrativa que 'Lovecraft Country' logra transmitir de manera efectiva en uno.
Un proyecto visualmente atractivo que cuenta con interpretaciones sobresalientes, pero que, a medida que se acerca a su desenlace, la historia comienza a sentirse excesiva.
[Crítica 4ª temporada]: Ver la serie es como estar atrapado en un carrusel con Abe, Rose y Midge, donde las conversaciones en voz alta giran en círculos sin avanzar hacia ningún lado.
Implacable estudio de una mujer que lucha contra diversos demonios. Las escenas, en ocasiones, presentan la apariencia de algo que podría ser divertido, pero carecen de la esencia necesaria.
Nada resulta especialmente novedoso, pero está bien ejecutada y el talento que hay delante y detrás de la cámara es lo suficientemente prometedor para tener paciencia.
[Crítica 4ª temporada]: El tipo de personajes y subtramas que antes no encajaban se han minimizado o eliminado por completo, y se apoya más en sus puntos fuertes.
Rápidamente se convierte en una serie convencional sobre un hombre difícil que ya hemos visto antes, aunque se ve elevada por unas actuaciones espectaculares y algunas decisiones estilísticas atrevidas.