Esta comedia indie es única y refrescante, destacándose por sus diálogos mordaces y políticamente incorrectos que reflejan la realidad de manera auténtica. Sin embargo, el desenlace resulta algo confuso y genera una sensación agridulce.
Una serie compuesta por episodios que carecen de conexión entre sí. El mensaje sobre la paz y la unidad entre naciones resulta ser de una ingenuidad desbordante.
Ed Harris destaca de manera impresionante en su actuación, de tal manera que su ausencia hace que la película pierda ritmo y se vuelva tediosa. Además, el guión carece de originalidad, ya que recicla elementos de los grandes clásicos del género.
La película se siente tediosa. Los diálogos resultan poco naturales, la dirección es fría y excesivamente teatral, y el elenco, aunque talentoso, no logra brillar en este contexto.
Memez pseudotranscendental. Los diálogos generan vergüenza, el elenco ofrece una actuación sin emoción, y la dirección es exagerada, recargada y faltante de coherencia.
Fresca y sumamente entretenida, es un placer ver cómo Bohringer y Rebbot se esfuerzan por disfrutar y hacer disfrutar al público, en un notable ejercicio de complicidad y conexión.